Divina Misericordia

lunes, 4 de octubre de 2010

Romería Oficial a la Cueva Santa sin precedentes en público y en peligrosidad

*Tras advertir del paso de miles de peregrinos por la carretera a su paso por Altura, la Policía Local del municipio no colocó a nigún agente en las rotondas o cruces más peligrosos

Con el canto de la Salve a la Virgen María en la plaza de la Cueva Santa ante la imagen de la Patrona de Segorbe y con la asistencia del Sr. Obispo Don Casimiro López, de la Diócesis de SegorbeCastellón dio comienzo la perenigración del pueblo de Segorbe al Santuario de la Cueva Santa, a las 15:30 horas del sábado 2 de octubre, un día muy caluroso con una ligera brisa. Los termómetros marcaban los 30º cuando comenzaban a andar unas ciento cincuenta personas, acompañados de varios sacerdotes, autoridades municipales junto con el alcalde de Segorbe Rafael Calvo, que iniciaron la marcha a la que se unieron unos cinco mil romeros.

Al llegar al antiguo hospital la asistencia ya era muy nutrida, niños, mujeres, jóvenes y ancianos ataviados con gorras, bastones, zapatillas de deporte y demás indumentaria propia para la romería se dispusieron a realizar una marcha de cerca de 12 kilómetros bajo un sol radiente.

Andando formaron un grupo, el concejal Vicente Hervás, el representante de la Asociación de Romeros, Vicente Zapata, juntos con las reinas mayor e infantil, Rebeca Bonillo y Sandra Pérez. A la altura de la Cruz Roja, se entregó a todos los participantes una bolsa mochila, recuerdo de la Romería del 2010.

A su paso por Altura, El Informal Segorbino tiene que denunciar que no hubo ni Policía Municipal, ni Guardia Civil de Tráfico ni señal alguna de que iba a realizarse la perenigración, teniendo los romeros que sortear todas las rotondas con el peligro del numeroso tráfico de coches que se encontraban por sorpresa con los romeros. La multitud cruzaba las carreteras sin que ni un solo agente facilitara el paso de varios miles de peregrinos.

El Informal Segorbino pudo comprobar tres kilómetros más adelante como se cruzaba la abundante caballería, unos cincuenta jinetes, carros tirados por caballos, coches en ambas direcciones y el grueso de los miles de romeros con varias galopadas peligrosas, sin que ni una sola moto de agentes del orden dirigiera el auténtico caos circulatorio en la carretera de Altura. Por no haber, no había ni una placa de indicación de reducción de velocidad o peligro indefinido. Entendemos que a la salida de los colegios hay Policía Municpal o que si una simple máquina de Fomento trabaja en los arcenes cuenta con numerosa señalización y al menos un obrero con bandera roja de peligro, en la perenigración de Segorbe no hubo absolutamente nadie con jurisdicción hasta llegar al Santuario.

Diversos vecinos denunciaron al Informal Segorbino que los caballos bajaron a gran velocidad por el mismo carril que subían los peregrinos, subiendo los coches, en algunos casos a gran velocidad.

Cabe de destacar que durante el recorrido, el Sol seguía apretando de lleno sobre las cuatro de la tarde, no obstante muchos peregrinos que "no" portaban agua llegaron con dificultad al lugar de abastecimiento situado este año junto a la Masía de Rivas, avituallamiento ubicado varios kilómetros más alejados que el año pasado, donde recibieron tan sólo dos botellines de agua, para unos suficiente, para otros, escaso, colaboración del Ayuntamiento de segorbe. Nuestra redacción, tampoco pudo observar ninguna ambulancia de la Cruz Roja durante el recorrido.


Las campañas del Santuario replicaron con fuerza a la llegada del prelado Don Casimiro L. Llorente a la puerta de la Virgen de la Cueva Santa, en el 50 aniversario de su proclamación como patrona de la diócesis e Segorbe Castellón. El Sr. Obispo saludó al numeroso segorbinos, jóvenes, niños, mujeres y romeros llegados desde Valencia, Segorbe y Castellón. Casimiro llegó a pararse, saludó y entabló una conversación con un niño con Sindrome de Down, al que trasmitió su cariño y afecto.

Nada más llegar a la capilla de la Virgen en el interior de la gruta, el Obispo se arrodilló ante el Altar Mayor para rezar una oración en la Iglesia repleta de fieles, siendo Juan Manuel Gallent quien ofició como párroco del Santuario. El pueblo fiel cantó la Salve a la Virgen mientras el Obispo se vestía en la sacristía para celebrar la Santa Misa, cantando una de las estrofas de la Salve que recogemos “De Segorbe la Gloria más pura, de Valencia la más linda flor”.

Al principio del oficio, el Sr. Obispo dió la bienvenida a alos Romeros y dijo “Jesucristo quiere ser la luz en vuestro perenigranje y es vuestro alimento en la eucaristía". La Santa Misa fue cantada por el Coro de la Catedral de Segorbe.

A las puertas del Santuario, la Asociación de Romeros de la Cueva Santa de Segorbe, puso a la venta las tradicionales farolas, velas, llaveros, estampas de la Cueva Santa, vendiendo abundante lotería del numero 13.663 para el 22 de diciembre.


Tras la Misa, el Obispo se fotografió con la Corte de Reinas Mayor e Infantil de Segorbe, con el diputado Barrachina y los miembros del Consistorio que acudieron a la Romería Oficial de Segorbe. Inmediatamente comenzó la tradicional procesión por el recorrido del Viacrucis a la que se incorporaron cerca de cinco mil personas para proclamar su fe y devoción a la Virgen de la Cueva Santa en la marcha con antorchas hasta la Cruz.

Dos últimas notas, destacar la gran acogida que a las 8 de la mañana tuvo el reparto de ciento cincuenta litros de chocolate con enseimadas, que los romeros y mujeres de los romeros repartieron al numeroso público que se acercó de madrugada al Santuario Mariano y la queja de algunos ancianos y jubilados que este año pagaron 11 €uros, tres €uros más que el año pasado por el servicio de autobús que consistió en subir al Santuario y bajar nuevamente a Segorbe.

Redacción/El Informal Segorbino/Jesús Alcalá

miércoles, 29 de septiembre de 2010

El pueblo de Altura proclama su fe entorno a la Virgen de Gracia

Cientos de alturos y valencianos se han acercado a adorar a la Virgen de Gracia, Patrona de la Villa de Altura, Reina, Alcaldesa perpetua y Abogada contra la peste

La celebración de uno de los días más grandes de la localidad empezó ayer sábado con "El Canto de la Aurora" por las calles de la Villa, a continuación tuvo lugar la llamada "Misa del Alba" por la Abogada contra la Peste, con volteo general de campanas. Ya entrada la mañana se realizó un "Pasacalle" por la Banda de Música "Unión Musical y Cultural de Altura", recogiendo a las Camareras de la Virgen de Gracia. A las 11:30 horas se celebró la Santa Misa en honor a la Virgen de Gracia, Patrona de la Villa de Altura.

Bajo el patrocinio del Excmo. Ayuntamiento, la Cofradía Virgen de Gracia y la empresa Hiper Riego, se repartieron las típicas
"Calderas" en la Plaza Mayor. Por la tarde, Altura sacó en procesión a Su Patrona, la Virgen de Gracia en Solemnísima Procesión.

Hoy domingo, se ha procedido tras la Misa Cantada de Acción de Gracias al tradicional Besamanos de la Virgen, como acto de veneración y rendido homenaje de la gratitud de los hijos de Altura y Alturanos a su Patrona.

La Virgen de Gracia es una advocación mariana muy arraigada en las tierras del Levante español así como en otras zonas de la Península. Esta advocación mariana tiene sus orígenes en la frase que el Arcángel San Gabriel dijo a María el día de la Anunciación
"Dios te salve María, llena eres de gracia".

La Virgen, se cuenta la leyenda, libró a la Villa de Altura de la Peste, epidemia que afectó a la Europa Medieval y parte de la época moderna hasta el año 1894. En el siglo XVII, se calcula que en España murió un millón de personas sobre una población que no alcanzaba los siete millones, pero la
"muerte negra" como así se llamaba a "la peste" no penetró en Altura, siendo incluso la vecina localidad de Segorbe también afectada por esta epidemia. Según cuenta la leyenda, los segorbinos que se subían al Monte de San Blas a oír las campanas de San Miguel de Altura, no llegaron a estar afectados por la enfermedad mortal. Altura pues, en gratitud a la defensa de la Virgen, la Villa la proclamó "Abogada contra la Peste".

Redacción/El Informal Segorbino

sábado, 25 de septiembre de 2010

Los católicos se suman a la Huelga General

*El Consejo de Laicos del Arzobispado de Madrid invita a los católicos a sumarse a la huelga general "con algún distintivo de color blanco"

"Convocamos a todos, trabajadores o no, a la acción, a la justa protesta ante la crisis por parte de las personas de buena voluntad que no se sienten representados ni por unos ni por otros", dice el Consejo de Laicos de Madrid, en un comunicado firmado por su presidenta Lourdes Fernández de Bulnes.

Con un objetivo muy concreto. "Para que libres de presiones externas, podamos expresar visualmente a todos los demás nuestra protesta pacífica en cualquier lugar en que nos encontremos y sintamos la cercanía de todos los que, como nosotros, lleven un distintivo blanco".

A continuación, el Consejo de Laicos del arzobispado madrileño se extiende sobre las razones que justifican la huelga del pañuelo blanco. Primero, porque "nadie mínimamente informado puede dejar de sentirse preocupado por esta situación".

En segundo lugar, porque no es tiempo de "amilanarnos" ni de "quejarnos, sino de participar más activamente en la vertebración social". Eso quiere decir más en concreto, según el Consejo de Laicos, que "es el momento de implicarnos en política: momento de la preocupación y de la responsabilidad por los demás. Nuestro compromiso asociativo, sindical y político es más urgente que nunca".

A través de ese compromiso de los cristianos, se pretende conseguir una "regeneración democrática", para que "la exigencia de rendir cuentas al pueblo por una representatividad que hemos dado y han perdido, sea permanente y no sólo cada cuatro años, sin compromiso alguno".

Una regeneración democrática para que "los gobernantes coloquen en el centro de sus actividades y reivindicaciones a las personas, especialmente a los más empobrecidos, los hagan protagonistas de sus acciones y rompan el pragmatismo imperante".

Porque, para el Consejo de Laico de Madrid, "no saldremos de la crisis económica con justicia y humanidad si no rectificamos el rumbo y nos empeñamos en volver al mismo camino que seguíamos antes de la crisis".

Por su parte, la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC), considera que hay razones suficientes para la Huelga General según señala su presidenta María Pino Jimenez quien asegura que “lo que se pretende es que los trabajadores se queden sin protección alguna y se vean obligados a aceptar las condiciones de trabajo que generen más beneficios para el capital”.

“La Iglesia –añade Jiménez– siempre ha defendido la primacía del ser humano sobre el capital y el propio Benedicto XVI en la encíclica Caritas in veritate nos recuerda que el primer capital a salvaguardar y valorar es el hombre, la persona en su integridad”.

En ningún caso, su conformidad con la protesta laboral significa un cheque en blanco a los sindicatos, pues considera que “su futuro va a depender de que los trabajadores más pobres sean su núcleo, fundamento y orientación, y de que desde ellos se planteen la solidaridad con todos los pobres del mundo”.

En la misma línea crítica con los sindicatos se ha pronunciado la Comisión Nacional de las Hermandades del Trabajo. La copresidenta de esta organización apostólica, Marisa San Juan, es categórica al hablar de la huelga del 29-S: “Es justa y necesaria como defensa de unos logros, que no privilegios, que con la reforma laboral se han perdido”. Y porque, además, “debe ser también un acto de protesta ante la injusticia que suponen las actuaciones de nuestras autoridades”.


Buscar otro modelo

Para el director del Departamento de Pastoral Obrera de la Conferencia Episcopal, Fernando Díaz Abajo, “los cristianos estamos llamados a mirar la realidad y la reforma laboral, desde una perspectiva bíblica y, más en concreto, desde los pobres, a quien Jesús convierte en jueces”. Cree que hay que “buscar caminos para que el modelo de producción y consumo sea otro que permita vivir y cultivar la vida personal, familiar, cultural, social y religiosa”.

Delegaciones diocesanas de Pastoral Obrera como las de Canarias, Ciudad Real, Coria-Cáceres, Madrid, Sevilla y Zaragoza han expresado su comprensión de los motivos que han llevado a los sindicatos a convocar la huelga general.

Un prelado que sí se pronunció fue el arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz, quien en una cita con los líderes provinciales de UGT y CCOO les transmitió su preocupación “por las consecuencias que la falta de trabajo y el deterioro del mundo de las relaciones laborales tienen de manera directa sobre los trabajadores y sus familias”. Además, recurriendo al número 304 del Compendio del magisterio social recopilado por el Pontifico Consejo de Justicia y Paz, explicó que “la huelga, según la Doctrina Social de la Iglesia, es moralmente legítima cuando es un recurso inevitable para conseguir un beneficio proporcionado en relación al bien común”.

Fuente: jarabeauténtico

domingo, 19 de septiembre de 2010

El obispo de Segorbe-Castellón insta a recuperar la participación en familia en la EucaristíaMonseñor Casimiro López Llorente titula su carta dominica

Monseñor Casimiro López Llorente titula su carta dominical de esta semana "En el centro, la Eucaristía". En ella, el obispo de Segorbe-Castellón señala que "hemos de recuperar la participación en la Eucaristía todos los domingos y fiestas de precepto, y hacerlo en familia".

Queridos diocesanos:La Eucaristía es el bien más precioso que tenemos los cristianos. Centro de la vida de todo cristiano y de toda comunidad cristiana es un misterio que hemos de conocer mejor para creerlo, celebrarlo y vivirlo, como nos ha recordado Benedicto XVI.

La Eucaristía es el don que Jesús hace de sí mismo, revelándonos el amor infinito de Dios por cada hombre. Es la manifestación mayor del amor de Dios por la humanidad. Si el amor supremo es la donación y la entrega de sí mismo por el bien del otro, en la Eucaristía celebramos, actualizamos y tenemos la entrega total, en cuerpo y sangre, de Jesucristo en Sacrifico al Padre por la salvación de la humanidad, su fin último. En la Eucaristía, Jesús no da ‘algo’, sino a sí mismo; ofrece su cuerpo y derrama su sangre; entrega toda su vida, manifestando la fuente originaria de este amor divino. Jesús es además el Pan de vida (Jn 6,51), que el Padre eterno da a los hombres. En la Eucaristía nos llega toda la vida divina y se comparte con nosotros en la forma del Sacramento. En el don eucarístico, Jesucristo nos comunica la misma vida divina. Se trata de un don absolutamente gratuito, que se debe sólo a las promesas de Dios, cumplidas más allá de toda medida. En la Eucaristía, Cristo se une con cada uno de nosotros, genera unidad y fraternidad, hace y edifica su cuerpo, la comunidad de los cristianos, la Iglesia. En la Eucaristía, presencia real de Cristo, el Emmanuel, el “Dios con nosotros”, se queda con nosotros de modo eminente. El amor humano es efímero, acaba con el tiempo; sólo el amor de Dios permanece. Todos nos abandonarán, sólo Dios, en la Eucaristía, permanecerá junto a nosotros por los siglos de los siglos. Por eso la Eucaristía debe ser lugar de encuentro, lugar donde el amor de Dios y nuestro amor se entrecrucen. A Cristo Sacramentado le mostramos nuestro amor respondiendo con el nuestro: es nuestra adoración.

Nos urge descubrir, conocer y acoger la riqueza contenida en la Eucaristía. Sólo así se avivará nuestra fe en ella, y nuestra fe en Dios, Uno y Trino, el Dios que es amor. Si creemos de verdad en la Eucaristía, esta fe nos ha de llevar a participar frecuentemente, y a hacerlo de un manera activa, plena y fructuosa, debidamente preparados. Conscientes de que la Eucaristía es principio de vida para el cristiano y para la Iglesia, hemos de recuperar la participación en la Eucaristía todos los domingos y fiestas de precepto, y hacerlo en familia. Nuestra participación en la Misa no ha de ser para cumplir una obligación, sino fruto de una necesidad sentida. Que bien lo entendieron aquellos cristianos de Bitinia, que, pese a la prohibición bajo pena de muerte de reunirse para la Eucaristía, fueron sorprendidos por los emisarios del emperador, a quienes contestaron: Sin Eucaristía no podemos existir. La vida de fe peligra cuando ya no se siente el deseo de participar en la celebración eucarística.

Pero no sólo hemos de creer y celebrar la Eucaristía, sino que hemos de vivirla en el día a día. “El que come vivirá por mí” (Jn 6,57). La Eucaristía contiene en sí un dinamismo que hace de ella principio de vida nueva en nosotros. El alimento eucarístico nos transforma y nos cambia misteriosamente. Cristo nos alimenta uniéndonos a él; el Señor nos atrae hacia sí. La Eucaristía ha de ir transformando toda nuestra vida, privada y pública, en culto espiritual agradable a Dios. La vida cristiana se convertirá así en una existencia eucarística, ofrecida a Dios y entregada a los hermanos.

Con mi afecto y bendición/Casimiro López Llorente/Obispo de Segorbe-Castellón
Foto: archivo-blog-El Informal Segorbino

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Mons. González Montes: “Una sociedad en la que se oculta a Dios es una sociedad suicida, amenazada por la desesperanza”

Cae este año el día de la procesión de la sagrada imagen de la Virgen del Mar en el vigésimo segundo domingo del Tiempo ordinario del año litúrgico, en la canícula estival de agosto. El agolpamiento, a pesar de los calores que padecemos, de tantas personas a lo largo de la de estos últimos días en el santuario de la Virgen es expresión del amor que siente esta ciudad, mariana por su historia y por sus sentimientos, por Santa María, Madre de Dios y Señora nuestra. Después de celebrar la fiesta litúrgica, acompañamos hoy su sagrada imagen, a cuyo encuentro peregrinan tantas gentes venidas de la capital, de las poblaciones cercanas y de otras más alejadas dondequiera hay hijos de esta tierra que los vio nacer. Todo lo que ocurre en torno a la Virgen constituye una manifestación social de fe religiosa que se expresa como profesión pública de fe en Jesucristo.

Hoy damos gracias a Dios porque nos ha conservado la fe cristiana que profesamos, e imploramos de su misericordia la gracia de permanecer en esta fe recibida de nuestros padres. Con la ayuda de la santísima Virgen, nos proponemos conservar la fe, probada en tantas vicisitudes de nuestra historia y asumida personalmente con determinación, convencidos de que sólo podremos ser salvados por el nombre de nuestro Señor Jesucristo (cf. Hech 4,12).

La cultura de nuestro tiempo, en expresión del Papa Juan Pablo II, quiere aparecer conscientemente como una cultura “sin Dios y sin Cristo”, pero no puede ahogar el sentimiento religioso de las personas y los pueblos, porque no puede borrar “el recuerdo de las grandes obras que Dios ha hecho a favor nuestro”, ni puede por eso reprimir los sentimientos “del agradecimiento y la alabanza que por ellas le tributamos de todo corazón” (LXXIII Asamblea plenaria CEE, La fidelidad de Dios dura siempre, 28 noviembre 1999, n.11).

A pesar de las dificultades que la cultura agnóstica de nuestros días causa en la conciencia cristiana, este recuerdo y esta acción de gracias nos permiten afrontar la hora presente sin miedo, esperanzados y abiertos a un futuro que sólo Dios puede ofrecer. Contra los proyectos autosuficientes de los hombres, que obran como si Dios no existiera, estamos ciertos de que no es posible modificar la naturaleza humana sin destruirla ni ocultar la verdad de las cosas sin atentar contra Dios. Contra el ocultamiento de la verdad con malicia y evidente injusticia contra Dios, el Apóstol de las gentes nos recuerda que, al tratar de enmendar la plana a Dios, el hombre se engaña a sí mismo olvidando culpablemente que “lo necio de Dios, es más sabio que los hombres, y la debilidad de Dios más fuerte que los hombres” (1 Cor 2,25).

El libro de la Sabiduría se pregunta por el designio de Dios y afirma: “Los pensamientos humanos son mezquinos y nuestros proyectos caducos” (Sb 9,14). Esta autosuficiencia del hombre le ha llevado a proyectar una ordenación social carente de toda referencia a Dios, pero, al hacer así, el hombre de nuestros días siega la hierba bajo sus pies, resta consistencia al suelo sobre el que se yergue. Si la justicia que cabe esperar es la que podemos impartir los hombres sometiendo el derecho y la dignidad de las personas a las conveniencias e intereses de cada momento, según el equilibrio de las fuerzas sociales que entran en juego, cuando los intereses son contrapuestos, entonces no hay un futuro de justicia para el hombre.

Una sociedad en la que se oculta a Dios es una sociedad suicida, amenazada por la desesperanza de lo incierto, de un futuro sin garantía para el hombre, pues no conocer a Dios como fundamento y sentido de la vida es desconocer la razón de la esperanza y la verdad definitiva del amor, su consistencia y duración. Toda esperanza humana y todo amor sin Dios es una realidad frágil y perecedera. Las bellas palabras del Papa Benedicto XVI arrojan la claridad evangélica que ilumina la vida humana: “quien no conoce a Dios, aunque tenga múltiples esperanzas, en el fondo está sin esperanza, sin la gran esperanza que sostiene la vida (cf. Ef 2,12). La verdadera, la gran esperanza del hombre que resiste a pesar de todas las desilusiones, sólo puede ser Dios, el Dios que nos ha amado y que nos sigue amando «hasta el extremo», «hasta el total cumplimiento» (cf. Jn 13,1; 19,30)” (Benedicto XVI, Carta encíclica sobre la esperanza cristiana Spe salvi, n.27).

Pretender vivir sin Dios es ignorar culpablemente su presencia en la creación, reprimiendo la conciencia moral que Dios ha puesto en nuestro interior, cegar la fuente de la verdad y del bien, el manantial de la vida y del calor del corazón. Sin Dios se nubla la idea de verdad y de bien absolutos, fundamento de un vida vivida en la vedad y el amor.

Hay hechos y situaciones que a la luz de la revelación de Cristo aparecen ante la conciencia moral como “lesivos de la integridad de la vida del hombre y, por tanto, como pecado contra el Creador bueno, cuyo deseo es que el hombre tenga vida en abundancia” (La fidelidad de Dios dura siempre, n.11); pero, cuando se reconoce a Dios como fundamento de la vida, entonces se reconocen también los errores y el pecado, sin caer en la desesperanza. Es Dios quien tiene la última palabra, y allí “donde abundó el pecado sobreabundó la gracia” (Rom 5,20) «quia Deus semper maius», porque Dios es siempre más grande, y “está por encima de nuestra conciencia” (1 Jn 3,20).

La Iglesia, que somos todos los bautizados, no quiere ocultar sus pecados, sino que todos nos mantengamos en permanente espíritu de conversión y confiemos en la misericordia de Dios, los fieles igual que los ministros. También necesitan conversión los que desde un laicismo autocomplaciente miran los pecados de la Iglesia con satisfacción tendrán que responder ante la justicia de Dios. Los cristianos confesamos que somos pecadores y, por eso, el sacerdote suplica antes de recibir la sagrada Comunión: “No mires nuestros sus pecados, sino la fe de tu Iglesia”. La confianza que la Iglesia tiene puesta en Dios descansa sobre la revelación de la misericordia divina en la cruz de Cristo, misericordia que no anula sino que “triunfa sobre el juicio” (Sant 2,13), porque el amor de Cristo ha cargado con nuestros pecados y en su sacrificio Dios ha aniquilado nuestras culpas; de modo que Cristo “murió por todos, para que los que viven ya no vivan para sí, sino para él, que murió y resucitó por ellos” (2 Cor 5,15). Es lo que quiere decir el autor de la carta a los Hebreos, que hemos escuchado: “Vosotros no os habéis acercado a un fuego encendido (…) Vosotros os habéis acercado al monte Sión, ciudad del Dios vivo, Jerusalén del cielo (…) y al Mediador de la nueva Alianza, Jesús” (Hb 12,18.22.24). Dios no nos ha hablado desde la tormenta de densos nubarrones como a Moisés y a los israelitas en el desierto, sino por medio de Jesucristo, que habla palabras de Dios en palabras de los hombres, en gestos de amor y de misericordia, que nos manifiestan el amor de Dios por nosotros.

María es la gran figura de la ciudad de nueva de Jerusalén, ella es la imagen de la Iglesia como congregación de los santos y humanidad redimida y salvada por Cristo; y, por eso, María es el modelo del discípulo que acoge en la fe la gracia como revelación del amor de Dios. Convencida de su pequeñez, acepta agradecida el designio de Dios sobre ella y prorrumpe en alabanza, “porque ha mirado la humillación de su sierva” (Lc 1,48). La actitud de María es la contraria a la de aquellos que se apresuran a ocupar los primeros puestos en el banquete ofrecido a Jesús por uno de los principales fariseos. La humildad de María encarna la actitud aconsejada por la sabiduría divina, que invita a proceder con humildad y hacerse pequeño en las grandezas humanas para alcanzar el favor de Dios, que “revela sus secretos a los humildes” (Eclo 3,29). Esta es la actitud que Santiago aconseja a los cristianos: “Humillaos ante el Señor y el os ensalzará” (Sant 4,10).

Contra una cultura de la pasión por la riqueza y la acumulación de poder, asentada sobre el placer como objetivo inmediato, la crisis económica, social y moral que padecemos desvela que detrás de esta situación de necesidad y grave desorden hay también culpa de los hombres. Los proyectos humanos carecen de consistencia y están expuestos al fracaso, porque todo lo humano está marcado por la ambigüedad y amenazado por el pecado. El egoísmo y la búsqueda del propio interés, la burla de las leyes justas, destinadas salvaguardar el bien común, los crímenes contra la vida, las ofensas contra la dignidad humana y la falta de aprecio, cuando no el desprecio explícito de los derechos humanos y valores morales que han de regir una vida honrada y grata a Dios, y otras actitudes y hechos similares, son clara manifestación de la culpa del hombre, de su condición pecadora. Por ello, el hombre tendrá que responder ante la justicia de Dios, que no podrá ignorar. La justicia divina será inexorable, porque un mundo a merced del cinismo del poder y de las ideologías, que sólo descansara sobre su propia justicia, dice Benedicto XVI, sería un mundo sin esperanza de la única verdadera justicia, que es la justicia eterna de Dios.

Precisamente, el juicio de Dios es motivo de esperanza para la humanidad, añade el Papa, porque es justicia y es también gracia (Spe salvi, n.47). Esperamos la salvación de la misericordia de Dios, pero no habrá misericordia sin reconocimiento humilde de nuestras limitaciones y pecados. Si no reconocemos ante Dios que no nos es posible vivir sin Él, porque la voluntad de Dios y su designio de amor son la única garantía de nuestro futuro. Dios es rico en perdón y misericordia, y dice al que a él se acerca confiado: “Yo tengo designios de paz, y no de aflicción, de daros un porvenir de esperanza” (cf. Jer 29,11). Paz que es salvación eterna.

Con María, Estrella del Mar y de la santa Esperanza, queremos reconocer en Cristo crucificado el inmenso amor de Dios por el mundo; y con ella, elevada al cielo con su Hijo, confiamos a Dios nuestra fe en el triunfo de la vida, porque creemos que la victoria de Cristo resucitado sobre la muerte es aniquilación del pecado. Con María, “mujer eucarística”, esperamos que el pan que ahora vamos a consagrar para entregarlo a todos, convertido en el Cuerpo y Sangre de Cristo, dé a cuantos se acercan a la mesa del altar la fuerza que renueve nuestras vidas necesitadas de Dios.

Que la Virgen del Mar, nuestra Patrona, así nos lo obtenga de su divino Hijo y nos ampare en la vida y en la muerte. Amén.

+ Adolfo González Montes
Obispo de Almería
Fuente: agenciasic.es

Papa: "No puede haber paz sin respeto del ambiente"

lunes, 30 de agosto de 2010

MISA DE ENVIO DE CATEQUISTAS 2010

Os informamos que el próximo domingo 10 de octubre a las ocho de la tarde, en la Concatedral de Santa María de Castellón, tendrá lugar la Misa de envio de catequistas por parte del Sr. Obispo de la Diócesis D. Casimiro López Llorente. Sabemos que es un fin de semana de puente. No obstante, hagamos entre todos el esfuerzo de acudir por los menos los catequistas, a este envio tan importante en nombre del Señor Obispo y de toda la Iglesia Diocesana.

Haz llegar el cartel a todas las Parroquias y a todos los catequistas. Muchas gracias y nos vemos ese día. Un abrazo en Cristo.

Fuente: delegacioncatequesis

lunes, 23 de agosto de 2010

CCOO le recuerda a los empresarios que deben facilitar a los musulmanes las prescripciones del Ramadán

El sindicato muestra así sus desvelos por el hecho religioso

Alguien está intentando que, este año, el
Ramadán tenga efectos más allá de las mezquitas y repercuta, también, en el calendario laboral de muchos sectores de nuestra actividad económica. Ha sido CCOO quien ha recordado a los empresarios españoles que deben facilitar la práctica religiosa de sus trabajadores musulmanes, adaptando en la medida de lo posible su horario de trabajo a las exigencias de un ayuno que los tendrá sin comer ni beber desde la salida hasta la puesta del sol. Las palabras de Carles Beltrán, coordinador del Centro de Información para Trabajadores Extranjeros de CCOO, no se entienden del todo bien: “las empresas no tienen que adaptarse a los musulmanes, pero sí deberían contemplar el facilitar, en la medida de lo posible, la práctica religiosa de los empleados”. Ya me dirá el señor Beltrán cómo van a facilitar las empresas esa práctica sin que ello conlleve movimientos de adaptación.

La reivindicación del ajuste de las empresas a la práctica religiosa islámica ha tenido, también, una buena acogida en el diario
“El País”, que dedica un extenso y solidario artículo al asunto en cuestión.

Personalmente, me parece magnífico que, tanto las empresas como el propio Estado, hagan lo posible por compatibilizar la vida laboral y las creencias religiosas de los trabajadores. Creo que las convicciones y prácticas religiosas merecen un profundo respeto, siempre y cuando no atenten contra el orden público. Pero, dicho esto, reclamo el mismo tratamiento para los católicos, quienes, además, son, todavía, mayoría abrumadora en España.

Pido que las empresas concedan tiempo para asistir a la Eucaristía a aquellos trabajadores que tienen que trabajar en domingo.
¿Sería mucho pedir que no se obligase a un católico a trabajar en domingo?

Pido que en los colegios se disponga de un menú adaptado a las prácticas religiosas de los católicos los viernes de Cuaresma.

Pido que la Seguridad Social y las clínicas privadas acepten, sin condiciones, la objeción de conciencia de los facultativos que se niegan a tomar parte en la comisión de abortos por motivos religiosos.

Pido que se reconozca, igualmente, el derecho a la objeción de conciencia de farmacéuticos que se niegan a dispensar productos abortivos.

Pido que se exima a los alcaldes y concejales católicos de tomar parte en la celebración de matrimonios homosexuales.

Pido, en definitiva, que se nos mida, al menos, por el mismo rasero con que se mide a la población musulmana.

Y pido que “El País” dedique un artículo igual de comprensivo a todos estos católicos que quieren que se respete su práctica religiosa sin haberlo conseguido hasta la fecha.

Me temo que todas mis peticiones, en este sentido, sean desatendidas. Y es que el motivo por el que se reclama consideración con las prácticas religiosas del Islam, puestos a ser sinceros con nosotros mismos, no es el respeto, sino el miedo. Los católicos -será por eso de
“la otra mejilla”- no inspiramos miedo a nadie. Pero el historial reciente del terrorismo internacional ha hecho que en España resurja el “miedo a moro”. La semana pasada, la diputada Rosa Díez solicitó del Gobierno, en sesión parlamentaria, información acerca de los cementerios españoles en Marruecos, los cuales se encuentran en una situación que cae más en la profanación que en el abandono: “tumbas destrozadas, maleza y suciedad, restos humanos esparcidos a la intemperie…” La solicitud, como era de esperar, ha caído en saco roto. Ni siquiera los medios de comunicación se han hecho excesivo eco de la noticia.

Cuando
San Antonio de Padua aún no era santo, sino canónigo regular de San Agustín; cuando todavía no era “Antonio”, sino Fernando, y todavía no era “de Padua” sino de Lisboa, la llegada a Portugal de los restos de dos misioneros franciscanos martirizados por los musulmanes hizo que el joven sacerdote se decidiese a hacerse franciscano con la condición de ir a tierra de moros para morir mártir. En aquellos tiempos, el moro no inspiraba miedo, sino celo. Se buscaban sus almas, se perseguía su conversión, y el precio del martirio se tenía como galardón más que como peligro. Hoy día, ochocientos años después, es difícil encontrar a un cristiano dispuesto a predicar el evangelio a los musulmanes; parece que hubiésemos renunciado a ello. El motivo es claro y contundente: porque nos matan. Y -respondería Fernando de Lisboa- “¡Tanto mejor!”. Je je je… que se lo diga a los de CCOO. Nos guste o no, esto es España: el católico nos mueve a risa, y el moro nos acojona.

José-Fernando Rey Ballesteros
jfernandorey@jfernandorey.es

domingo, 22 de agosto de 2010

Zerolo lo tiene claro: "Dejaremos de ver crucifijos"


El socialista Pedro Zerolo es conocido por su labor a favor del lobby gay y por su militancia laicista. En una entrevista se muestra muy positivo y dice que en poco tiempo "dejaremos de ver crucifijos. Además, critica la "injerencia política" desarrollada principalmente por la Iglesia Católica.

*Aumenta en España el número de personas que se declaran católicas

En una entrevista en El Faro de Vigo, el concejal socialista de Madrid, Pedro Zerolo, hace un repaso de la actualidad y como no podía ser de otro modo tuvo su recuerdo hacia la Iglesia Católica, destino habitual de sus critcas.

De este modo, el socialista no niega que sea conocido por ser un referente del lobby gay aunque explica que
"a mí me gusta subrayar que soy activista socialista, lo he sido siempre. He estado en la calle, que es donde hay que estar. No sólo es la mejor de las universidades, sino que cuando uno es de izquierdas tiene el compromiso de estar con la gente, palpar el sentir ciudadano".

Posteriormente, Zerolo afirmó que
"España es lo que dice su Constitución: un país aconfesional. Se trata de ir avanzando en laicismo y en ello tenemos que estar todos, no es una cuestión sólo del Gobierno, es algo vivencial".

En este sentido, el dirigente socialista indicó que
"está pendiente una ley de libertad de conciencia, religiosa y de culto. La democracia se basa en el principio de libertad de conciencia, el respeto a las creencias de cada cual".

Y a partir de aquí, comienzan los ataques a la Iglesia cuando dice que
"es cierto que la jerarquía de algunas iglesias, empezando por la católica, siguen teniendo mucho poder y practicando la injerencia política, pero también es cierto que no ha contado con el sentir mayoritario de la ciudadanía".

"Lo han intentado todo para que la inmensa mayoría de las leyes aprobadas en España no saliera a la luz, pero han fracasado. Existe una asintonía entre la jerarquía de la Iglesia católica y la propia feligresía. La Conferencia Episcopal se ha manifestado contra muchas leyes, como la del matrimonio homosexual, la ley de adopción, la de investigación con células madre, la de reproducción asistida, la de educación para la ciudadanía... De haber sido por estos obispos y por el PP, que ha seguido a pie juntillas la línea marcada por la Iglesia, habríamos tenido un país completamente diferente al que quiere la ciudadanía", espeta.

Por ello, se muestra confiado en que
"dejaremos de ver crucifijos" en las escuelas e intenta enmendar lo anteriormente dicho al afirmar que "el laicismo no es anticlericalismo, sino la libertad de conciencia de cada cual, que lleva a la libertad religiosa y de culto. Otra cosa es el espacio público, que debe ser neutral y desprovisto de simbología religiosa, y en ésas estamos".

Fuente: libertaddigital.com / fotos El Informal Segorbino

martes, 17 de agosto de 2010

El Consiliario de la Asociación de Doncellas Segorbinas presenta públicamente a la nueva presidenta Ana Chover Calás

La Asociación de Doncellas Segorbinas Ntra. Sra. la Virgen de la Cueva Santa convoca la Novena año 2010

Federico L. Caudé Ferrandis, Consiliario de la Asociación de Doncellas Segorbinas de la Cueva Santa pide a la Virgen que mantenga a las asociaciones y colectivos de Segorbe unidos en armonía y felicidad.

Todos los días de la novena durante el rezo del Santo Rosario habrá servicio de confesores.

Se sustituye en Concurso Literario por el de Dibujo infantil.

El presente año hemos observado muchas novedades en torno a la que es la asociación más longeva de la ciudad de Segorbe y que mas recorrido histórico por tanto alberga.

El pasado año se cumplía el 70 aniversario desde el “Año de la Victoria” como así lo celebraron entonces la misma asociación realizando la primera novena tras la Contienda del 1936-1939. Coincidiendo con esta fecha re han realizado importantes cambios como el de la junta propiamente dicha así como la presidenta en la persona de la segorbina Ana Chover Calás. También se ha procedido a la innovación del folleto que tradicionalmente realizan para informar a los fieles de la programación de los actos de los nueve días en los que se dedican a asociaciones y demás colectivos segorbinos y que especialmente en el jueves se realiza la popular ofrenda en el interior del templo del Seminario Real Conciliar de Segorbe.

También señalar otra novedad importante como es la sustitución del que ya era tradicional Concurso Literario en el que cientos de fieles presentaban sus narraciones y poesías en honor a la Virgen de la Cueva Santa, ahora por el Concurso de dibujo.

Podemos añadir a todo esto la restauración del anda procesional de la Cueva Santa expuesta en la misma iglesia del Seminario así como el sorteo de una medalla de la Virgen para recaudar fondos. Todas estas novedades vienen dadas con una nueva fase en la historia de esta asociación en la que en Consiliario se ha volcado realizando por vez primera una saludo para todas aquellas personas que deseen acudir a estos eventos que comenzarán el próximo viernes 20 de agosto a las 18:30 h con el rezo del Santo Rosario y a las 19:00 h con la Santa Misa y Comunión, acto seguido Novena y Gozos finales.

También se informa de que a lo largo de la Novena todos los días durante el rezo del Santo Rosario habrá servicio de confesores.


Fuente: nesmomar.blogspot.com

El convenio para la restauración de patrimonio religioso recupera 40 edificios

La recuperación y restauración del patrimonio cultural de la provincia de Castellón se ha convertido en uno de los «grandes logros de la presente legislatura», según la Diputación. Una apuesta que se ha logrado, en parte, gracias al convenio de colaboración firmado a tres bandas por la corporación provincial, la Conselleria de Cultura y los obispados de Tortosa y Segorbe-Castellón en 2006. El acuerdo, señalaron fuentes de la institución, ha dado ya sus frutos en las más de 40 intervenciones realizadas en los últimos dos años en edificios, pinturas o documentos.

La iglesia de la Natividad en Almassora, Santa María Magdalena en Vilafranca, la iglesia parroquial de Vall de Almonacid, la ermita de la Sagrada Familia en la Vall d'Uixó o Nuestra Señora de la Asunción, en Xilxes, son algunos de los ejemplos de estas actuaciones, en un itinerario que también pasa por Gaibiel, Jérica, Burriana, Segorbe, Traiguera, Vallibona o Vilafamés. La Conselleria aporta al plan de restauración de patrimonio eclesiástico el 70% de la subvención, lo que supone tres millones de euros; la Diputación un 30% (1,2 millones) y, por último, los obispados que aportan las obras y la gestión de los proyectos.
La última de estas actuaciones, en la iglesia parroquial de Ortells, fue presentada ayer.

Fuente: Las Provincias de Castellón

domingo, 15 de agosto de 2010

Indemnizan a los padres por un hijo defectuoso

Según cuentan Europa Press y la Cadena Ser, la Generalitat de Valencia y la Universidad de Elche, tendrán que pagar a los padres de un niño con síndrome down, 75.000 euros de indemnización y 1.500 de pensión vitalicia por haberse equivocado en una amniocentesis que daba al principio un bebé sano, porque los que hicieron el análisis se equivocaron de tubo.

La historia es entre macabra y subrealista, y sin embargo perfectamente legal. Si la ley dice que unos padres tienen derecho a "deshacerse" de su hijo si no es perfecto y el fallo de un laboratorio les priva de esa "libertad de elegir" tienen derecho a ser "compensados" por ello.

Lo macabro de la historia es que la misma existencia en el mundo de un niño enfermo obligue a los poderes públicos a compensar a los padres por no haberles dado la oportunidad "a tiempo" de deshacerse de él (en realidad a quitarle la vida y tirar su cuerpo por un desagüe, aunque se use el eufemismo I.V.E.).

El niño enfermo no tiene derecho por sí mismo a existir, sino que está condicionado por el "derecho a decidir" sobre él de sus padres. Si los padres quieren que viva, este niño con alguna enfermedad tendrá una vida completa y seguramente feliz. Si los padres deciden que debe desaparecer por padecer una enfermedad, no tendrá derecho a una vida ni completa, ni feliz. Y si alguien impide que estos padres se libren de un niño que padece alguna enfermedad deberán ser indemnizados por ello. Los padres pedían casi 700.000 euros de compensación por no haber podido "elegir" un hijo completamente sano. Terrorífico. Los padres tienen el derecho de elegir un hijo completamente sano, los hijos enfermos no tienen derechos.

Se parece a cuando se tenía que indemnizar a los traficantes o propietarios de esclavos cuando por algún motivo alguien "estropeaba" la mercancía. Seguramente en los países donde era legal la esclavitud existía una legislación que regulaba qué tipo de indemnización debían recibir los propietarios si el traficante les vendía un "producto" que la cabo del tiempo presentaba alguna enfermedad que no se apreciaba en el momento del "trato" comercial.

Estamos hablando de seres humanos, los niños enfermos al igual que los africanos en siglo XIX tienen derecho a que se respete su dignidad humana "por sí mismos", independientemente del valor que les concedan los demás, ya sean unos padres desaprensivos apoyados por una ley inhumana, o unos comerciantes de esclavos. Una vida humana no puede ser tratada como una mercancía.

Aunque la resolución del Tribunal Supremo responde a lo que dicta la ley, las autoridades deberían plantearse si estos padres que consideran "defectuoso" a su hijo y han reclamado una indemnización por no haber podido "descambiarlo" a tiempo, son los mejores padres posibles para tener la custodia de un niño con síndrome down. ¿O no es posible que le traten como un "castigo" que tienen que padecer el resto de su vida por una negligencia? Si por el contrario al niño le acogen con el cariño normal que cualquier padre (no desnaturalizado) tiene por un hijo aunque esté enfermo o tenga alguna tara, ¿porqué les tiene que compensar la administración?. Pero se nos olvidaba que los padres tienen derechos y los niños enfermos no, y éstos pueden ser tratados como objetos.

También se conocen muchos casos de pruebas de amniocentesis que han dado el resultado de niños enfermos y luego han nacido niños sanos ó con menos taras de las pronosticadas. Y si esto se da con frecuencia ¿cuantos niños sanos no habrán muerto por una prueba mal hecha? ¿quién debería indemnizar esto?.... ¿Cómo se puede jugar así con la vida humana? Luego nuestra legislación pretende perseguir los "genocidios" ocurridos en todo el mundo, ¿y este genocidio que tenemos aquí dentro y es con diferencia el mayor de todos?

Y el caso es que esta situación subrealista de tener que indemnizar a unos padres por un hijo defectuoso se ha hecho aplicando "estrictamente" la ley anterior, la que apoyan todos los partidos políticos parlamentarios y algunos políticos de centro-derecha dicen que es "la equilibrada".

Fuente: laecristiana.blogspot.com

sábado, 17 de julio de 2010

Bajo el títular: "Los sacerdotes que bostezan..." recriminan que el nuevo Clero Secular utilicen "atuendos de camping" en actos públicos

Los representantes de otras religiones, como por ejemplo:los Judíos y los musulmanes,
usan la vestimenta que los acreditan como representantes de su religión. Mientras que por el motivo que sea, los Sacerdotes Católicos no. Si bien es cierto que el hábito no hace al monje, el monje debe mostrar lo que él es y ser reverente a su vocación. Así se manifiesta en el blog "Perseguir imposibles es propio de locos" que les anotamos a continuación:

MUCHOS SACERDOTES ESPAÑOLES SE MUESTRAN INDIFERENTES ANTE EL HÁBITO ECLESIÁSTICO

Vamos a tratar el tema de la indumentaria del sacerdote de la Iglesia Católica, mayoritaria del Reino de España y en la que parece ser que ciertos sectores del clero secular bostezan ante la tradición y el Derecho Canónico mal interpretando las constituciones del Concilio Ecuménico Vaticano II. Todo esto surge ante aquellos sacerdotes que se dedican a eliminar los púlpitos de las iglesias y los confesionarios alegando que son los nuevos tiempos de la Iglesia y que lo ordena el Concilio Vaticano II, creyéndolo la mayoría de los fieles que acuden a la liturgia diaria debido a que no tienen conocimiento de las constituciones del mismo, y en el que creo sin ninguna duda que estos señores que hacen esto, que transgiversan el concilio de Juan XXIII y se quitan el clériman y vistiendo de civil y quitan púlpitos y confesionarios puede ser que sean los falsos profetas a los que se refiere el Señor en los Santos Evangelios y en los que nos aconseja que estemos alerta.

Pues bien, esto es muy peculiar en sectores eclesiásticos que por desgracia están politizados cuando no tiene nada que ver la Iglesia con la política y menos en un estado laico como es España, alegando estos “falsos profetas” que no llevan el clériman o alzacuellos debido a que es algo anticuado y que ellos son curas modernos, y esto es ya lo que colma el vaso pasándose por el forro el Derecho canónico en el que obliga al sacerdote a vestir con el hábito talar o sotana. Pero claro estos señores que se la traen al pairo además se avergüenzan de aquellos tantos miles sacerdotes y religiosos mártires que pagaron con su sangre el odio a la fe y a la Iglesia en las diversas persecuciones religiosas de los últimos tiempos y en el que muchos fueron asesinados sencillamente por vestir sotana .

Pero aún diciéndolo el Derecho Canónico son muchos los sacerdotes que optan por vestir con atuendo de camping porque alegan que es más moderno, en unos momentos en los que la Iglesia más que nunca necesita la evangelización de la juventud como futuro de la misma y en la que se reclama la imagen sacerdotal como vocación espiritual y representación del Señor en la Tierra. Por ello, en opinión de la mayoría de humildes católicos solicitan el habito talar porque quieren ver en el sacerdote la imagen del mismo que corresponde ya al siglo V.

- Código de Derecho Canónico (1983): Título III. De los ministros sagrados o clérigos 284 Los clérigos han de vestir un traje eclesiástico digno, según las normas dadas por la Conferencia Episcopal y las costumbres legítimas del lugar. 285. 1. Absténganse los clérigos por completo de todo aquello que desdiga de su estado, según las prescripciones del derecho particular. 2. Los clérigos han de evitar aquellas cosas que, aun no siendo indecorosas, son extrañas al estado clerical.

Fuente: perseguirimposiblesespropiodelocos

Entrevista al arcipreste de Segorbe, Don José Ramón López Carot

Este sábado empieza la primera visita pastoral desde 1994. Estos 14 años han creado una viva expectativa por el encuentro con el obispo en la iglesia diocesana más cercana de la parroquia, los movimientos y comunidades religiosas. El arcipreste es realista y un sacerdote muy pegado al terreno concreto de la vida diocesana, pero está seguro que acaba de empezar un tiempo de gracia que en Segorbe se prepara así.

¿Cómo acoge el arciprestazgo la visita pastoral?
Nos estamos preparando con las catequesis sobre la iglesia como comunidad misionera y diocesana: son cuatro temas que van preparan la visita antes que venga el obispo a la respectiva parroquia. Esperamos al obispo con esperanza, como el Buen Pastor. No viene como invitado a una fiesta patronal ni a conferir un sacramento, sino como pastor de la diócesis, a imagen de Jesucristo, para traer la Buena Noticia.

¿Qué esperan de esta visita pastoral?
Algo fundamental es crear la consciencia de comunidad parroquial. Ya va existiendo pero hay que potenciarla.

¿Como la describiría?
Ese conjunto de personas que quieren seguir a Jesucristo escuchando y siendo fieles a su mensaje.

De los encuentros particulares que tendrá el obispo con diversos colectivos,
¿cuáles piensa que serán más importantes?
La visita a los enfermos es un punto fundamental para hacerles ver cómo sus dolores y sufrimientos tienen más valor del que parecen. También habrá la eucaristía, y la asamblea parroquial en la que el obispo escuchará y dirá. Además hay que contar con todo el resto: escuelas, jóvenes, autoridades, comunidades…

¿Una visita pastoral es la solución a todas las dificultades de la zona?
A veces estamos esperamos muchos frutos, pero no creo que haya que esperar grandes milagros. Los frutos serán lo que el Espíritu Santo, con su luz y fuerza, y la palabra del obispo, vayan indicando para cada momento concreto de la vida ordinaria de la parroquia. Sí, puede ser el inicio de la solución de problemas, pero luego hay que seguir siendo constantes en el compromiso de sentirse misioneros, en la formación, en la renovación del dinamismo y en la vivencia de la fe cristiana.

Como cura de Soneja,
¿cómo se vive la espera en su pueblo?
Con ilusión y la con expectativa de recibir una palabra de ánimo y orientación. De ordinario ya tienen del cura, pero ahora la recibirán del obispo como maestro en la fe.

Fuente: obsegorbecastellon.es

lunes, 12 de julio de 2010

El obispo de Segorbe-Castellón lamenta "el individualismo, el egoísmo y la insolidaridad que presiden la vida y también las leyes"

Monseñor Casimiro López Llorente titula su carta dominical "El buen samaritano". En ella lamenta que "nos hemos empeñado en convertir la vida en competición donde rija la ley del más fuerte". Y añade que "de ahí que el individualismo, el egoísmo, la autonomía absoluta ante Dios y ante los demás y la insolidaridad presidan la vida y ahora también las leyes. Cada cual va a lo suyo".

El buen samaritano

Queridos diocesanos:

El evangelio de este domingo presenta a Jesús camino de Jerusalén, donde concluirá su vida terrena y su misión salvadora. También nosotros vamos de camino por la vida. Pero, ¿hacia dónde? En este contexto, un letrado le pregunta a Jesús: ¿Qué hacer para alcanzar la vida eterna, la vida plena y feliz? En verdad, el letrado no quiere hacer una pregunta sino poner una trampa a Jesús. Por eso Jesús no le responde, sino que le pregunta: ¿qué está escrito en la ley? Y el letrado le responde: amarás al Señor, tu Dios, y al prójimo como a ti mismo. Pues eso es lo que hay que hacer, sentencia Jesús.

El letrado insiste en el debate: ¿quién es mi prójimo? Su pregunta por el prójimo es un pretexto retórico para seguir su debate. Jesús recurre a una parábola, la del buen samaritano. Allí no se teoriza sobre el prójimo, no se hacen cábalas sobre la proximidad. El prójimo es todo el que está a nuestro lado, todo el que va de viaje con nosotros y como nosotros, porque todos somos caminantes, peregrinos, y vamos a la misma meta, aunque no lo sepamos ni lo queramos saber. Hasta entonces el prójimo eran los conciudadanos; ahora este límite desaparece. Mi prójimo es cualquiera que tenga necesidad de mí y que yo pueda ayudar. “Se universaliza el concepto de prójimo, pero permaneciendo concreto” enseña Benedicto XVI. Aunque se extienda a todos los hombres, el amor al prójimo no se reduce a una actitud genérica y abstracta, poco exigente en sí misma, sino que requiere mi compromiso práctico aquí y ahora.

En la parábola de Jesús no se habla del prójimo, pero se ve quién es, como se ve también cuántos hay que no saben comportarse como tales. Un hombre iba de camino de Jerusalén a Jericó y fue asaltado, maltratado y robado, quedando medio muerto en la cuneta. Este hombre no tiene nombre ni nacionalidad, porque ese hombre es todo ser humano. Hay muchos, demasiados hombres en la cuneta: pobres, parados, marginados, drogadictos, alcohólicos, concebidos no nacidos, mujeres presionadas para abortar, matrimonios rotos… tantos y tantos hombres arrojados en la cuneta. Nos hemos empeñado en convertir la vida en una competición donde rija la ley del más fuerte. De ahí que el individualismo, el egoísmo, la autonomía absoluta ante Dios y ante los demás y la insolidaridad presidan la vida y ahora también las leyes. Cada cual va a lo suyo.

Aquel hombre fue asaltado por unos bandidos. La pobreza material y espiritual nunca es una fatalidad, es siempre el resultado de la rapiña de otros. Con frecuencia su actividad está civilizada y legalizada por las sociedades ‘progresistas y avanzadas’ y sabe cubrir las apariencias. Son los explotadores, ambiciosos, desalmados y desaprensivos que juegan con las necesidades humanas para hacer sus ‘negocios’. Jesús denuncia a todos los bandidos que maltratan y explotan al hombre, a la mujer, al extranjero, a los niños, a los parados, a los que están en extrema necesidad, dispuestos a pasar por todo. Pero denuncia también a los sacerdotes y a los levitas, a todos los que buscan coartadas para encogerse de hombros ante la miseria y necesidades de los otros. Jesús denuncia también a los que separan el amor a Dios y el amor al prójimo.

Para llegar a Dios necesitamos pararnos en el camino junto al prójimo: allí está Dios. Amor a Dios y amor al prójimo se funden entre sí: en el más humilde encontramos a Jesús mismo y en Jesús encontramos a Dios, la meta de nuestro camino.

Con mi afecto y bendición,
Casimiro López Llorente
Obispo de Segorbe-Castellón


Fuente: cope.es

jueves, 8 de julio de 2010

“El buen samaritano”, carta del obispo de Segorbe-Castellón

El evangelio de este domingo presenta a Jesús camino de Jerusalén, donde concluirá su vida terrena y su misión salvadora. También nosotros vamos de camino por la vida. Pero, ¿hacia dónde? En este contexto, un letrado le pregunta a Jesús: ¿Qué hacer para alcanzar la vida eterna, la vida plena y feliz? En verdad, el letrado no quiere hacer una pregunta sino poner una trampa a Jesús. Por eso Jesús no le responde, sino que le pregunta: ¿qué está escrito en la ley? Y el letrado le responde: amarás al Señor, tu Dios, y al prójimo como a ti mismo. Pues eso es lo que hay que hacer, sentencia Jesús.

El letrado insiste en el debate: ¿quién es mi prójimo? Su pregunta por el prójimo es un pretexto retórico para seguir su debate. Jesús recurre a una parábola, la del buen samaritano. Allí no se teoriza sobre el prójimo, no se hacen cábalas sobre la proximidad. El prójimo es todo el que está a nuestro lado, todo el que va de viaje con nosotros y como nosotros, porque todos somos caminantes, peregrinos, y vamos a la misma meta, aunque no lo sepamos ni lo queramos saber. Hasta entonces el prójimo eran los conciudadanos; ahora este límite desaparece. Mi prójimo es cualquiera que tenga necesidad de mí y que yo pueda ayudar. “Se universaliza el concepto de prójimo, pero permaneciendo concreto” enseña Benedicto XVI. Aunque se extienda a todos los hombres, el amor al prójimo no se reduce a una actitud genérica y abstracta, poco exigente en sí misma, sino que requiere mi compromiso práctico aquí y ahora.

En la parábola de Jesús no se habla del prójimo, pero se ve quién es, como se ve también cuántos hay que no saben comportarse como tales. Un hombre iba de camino de Jerusalén a Jericó y fue asaltado, maltratado y robado, quedando medio muerto en la cuneta. Este hombre no tiene nombre ni nacionalidad, porque ese hombre es todo ser humano. Hay muchos, demasiados hombres en la cuneta: pobres, parados, marginados, drogadictos, alcohólicos, concebidos no nacidos, mujeres presionadas para abortar, matrimonios rotos… tantos y tantos hombres arrojados en la cuneta. Nos hemos empeñado en convertir la vida en una competición donde rija la ley del más fuerte. De ahí que el individualismo, el egoísmo, la autonomía absoluta ante Dios y ante los demás y la insolidaridad presidan la vida y ahora también las leyes. Cada cual va a lo suyo.

Aquel hombre fue asaltado por unos bandidos. La pobreza material y espiritual nunca es una fatalidad, es siempre el resultado de la rapiña de otros. Con frecuencia su actividad está civilizada y legalizada por las sociedades ‘progresistas y avanzadas’ y sabe cubrir las apariencias. Son los explotadores, ambiciosos, desalmados y desaprensivos que juegan con las necesidades humanas para hacer sus ‘negocios’. Jesús denuncia a todos los bandidos que maltratan y explotan al hombre, a la mujer, al extranjero, a los niños, a los parados, a los que están en extrema necesidad, dispuestos a pasar por todo. Pero denuncia también a los sacerdotes y a los levitas, a todos los que buscan coartadas para encogerse de hombros ante la miseria y necesidades de los otros. Jesús denuncia también a los que separan el amor a Dios y el amor al prójimo.

Para llegar a Dios necesitamos pararnos en el camino junto al prójimo: allí está Dios. Amor a Dios y amor al prójimo se funden entre sí: en el más humilde encontramos a Jesús mismo y en Jesús encontramos a Dios, la meta de nuestro camino.

Con mi afecto y bendición,

domingo, 4 de julio de 2010

La Diócesis de Segorbe-Castellón constituye su nuevo Consejo Diocesano de Pastoral

Esta mañana, sábado 3 de julio, se ha constituido el renovado Consejo Diocesano de Pastoral (CDP). El obispo, mons. Casimiro López Llorente, explicó que aunque no sea un organismo obligatorio, sí que es “muy oportuno en incluso necesario que exista en la Diócesis, pues permite la expresión de todos los fieles, especialmente los laicos”. El obispo pidió a los nuevos consejeros que “nunca pierdan de vista la relación del Consejo con la totalidad de la Iglesia Diocesana, a la que se tiene que servir para que el Evangelio llegue a todos”.

Aunque el CDP es un órgano consultivo,
Mons. López Llorente subrayó “la importancia y el valor de sus decisiones, que sólo por razones graves se aconseja que el obispo no las asuma”. Esta consigna se puso ya en práctica en la primera reunión, en la que se trató la programación diocesana para el curso próximo. Como marco general, el Obispo indicó ámbitos de conversión en la Diócesis: personalizar la fe por una experiencia de encuentro con Cristo resucitado, potenciar el sentido de pertenencia y colaboración diocesana, consolidar una pastoral comunitaria compuesta por células vivas, o subrayar la acción evangelizadora.

Éste órgano consultivo reúne a representantes de todos los ámbitos diocesanos, tanto sacerdotes como seglares, y tiene por misión ser una instancia
“de comunión y corresponsabilidad eclesial así como un instrumento donde se expresa la catolicidad de la fe, que, en comunión con la Iglesia universal y en España, posibilita al Obispo conocer el parecer de sus fieles en aquellas cuestiones que son motivo de atención o estudio por la Iglesia diocesana”, según describe el segundo artículo de sus estatutos.

Valorar y sugerir ejes pastorales

Los fines del CDP son estudiar y valorar, bajo la autoridad del Obispo, lo que se refiere a las actividades pastorales en la Diócesis, y sugerir conclusiones prácticas sobre ellas a fin de promover la coherencia de la vida y acciones del
Pueblo de Dios con el Evangelio, desarrollar la dimensión misionera de la fe y contribuir así a la construcción de un mundo más fraterno y humano.

El CDP está presidido por el Obispo, y compuesto por miembros natos
(el vicario general y de pastoral, los rectores de los Seminarios Mayores, los presidentes de los Cabildos Catedral y Concatedral, y el presidente/a de la Confederación de Religiosos diocesana), elegidos (entre sacerdotes y seglares de los diversos arciprestazgos y delegaciones diocesanas) y de libre designación.

Fuente: revistaecclesia.com

jueves, 1 de julio de 2010

“Conducir con prudencia”, carta del obispo de Segorbe-Castellón

Queridos diocesanos:

Cada primer domingo de julio celebramos la Jornada de Responsabilidad en el Tráfico. Es una invitación a fijar nuestra atención en el significado y la importancia de la conducción, así como en la urgente necesidad de esmerar nuestra prudencia.

La conducción se ha convertido en un hecho habitual en nuestra vida cotidiana.

Los desplazamientos de un lugar a otro tan frecuentes y tan propios de la vida moderna son expresión de la vida como viaje y como camino. En estos días del verano, millones de personas se desplazan de un lugar a otro para iniciar sus vacaciones o regresar de ellas; no olvidemos tampoco a los millones que diariamente lo hacen por motivos laborales y sociales. Cuando nos ponemos en camino, tenemos la esperanza de llegar felizmente a nuestros destinos. Pero esto, por desgracia, no siempre sucede así.

Es cierto que en una sola década el número total de accidentes y de víctimas mortales ha descendido notablemente. Con todo, es preciso seguir redoblando los esfuerzos, por parte de cada uno y desde todas las instancias públicas y privadas, para seguir reduciendo dichas cifras hasta donde sea posible. Salvar una sola vida humana bien merece la pena.

No olvidemos que conducir quiere decir ‘convivir’. Esto pide de todos los implicados hacer que la carretera sea más humana. El automovilista, al volante, no está nunca solo, aunque no haya nadie a su lado. Conducir un vehículo es, en el fondo, una manera de relacionarse, de acercarse y de integrarse en una comunidad de personas. Esto supone, sobre todo en el conductor, ser dueño de sí mismo, la prudencia, la cortesía, un espíritu de servicio adecuado, el conocimiento de las normas del código de circulación, y también estar dispuesto a prestar una ayuda desinteresada a los que la necesitan, dando ejemplo de caridad.

Conducir quiere decir también controlarse y dominarse, no dejarse llevar por los impulsos. Hemos de cultivar esta capacidad personal de control y dominio tanto en lo que afecta a la psicología del conductor cuanto para evitar los gravísimos daños que se pueden causar a la vida y a la integridad de las personas y de los bienes, en caso de accidente.
El conductor, cuando sale en automóvil, debe ser consciente, sin fobias, de que en cualquier momento podría suceder un accidente. La actitud al volante debería ser la de una gran atención. La mayor parte de los accidentes es provocada, precisamente, por la imprudencia. Por eso la prudencia es una de las virtudes más necesarias e importantes en relación con la circulación. Esta virtud exige un margen adecuado de precauciones para afrontar los imprevistos que se pueden presentar en cualquier ocasión. Desde luego, no se comporta según la prudencia el que se distrae, al volante, con el móvil, el que conduce a una velocidad excesiva o el que descuida el mantenimiento de vehículo.

El Papa Benedicto XVI ha recordado “el deber para todos de la prudencia en la guía y en el respeto de las normas del código vial. ¡Unas buenas vacaciones comienzan precisamente por esto!”. Redoblemos nuestros esfuerzos y nuestro sentido de responsabilidad como conductores y también como peatones.
Con mi afecto y bendición,

+ Casimiro López Llorente
Obispo de Segobre-Castellón